Estrada
Desde que Estrada (Buenos Aires, 1942) llegó a Madrid en 1962, el panorama artístico español no es concebible ya sin la importante aportación de sus silenciosas "geometrías místicas". El arte de Estrada rehúye cualquier petulancia decorativa y se condensa en un puro ascetismo formal que no es sino el refinado lenguaje de lo esencial. Pero este lenguaje es a la vez siempre poético, musical, por lo cual Francisco Calvo Serraller ha hablado de la obra de Estrada como de ars combinatoria, de suite, de fuga, de armónico despliegue de variaciones, un poco a la manera de Bach.


